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En algunas ocasiones las enfermedades de la glándula tiroides pueden
estar relacionadas con cambios en el aspecto de los ojos.
Causas
Cuando una enfermedad que afecta la glándula tiroides desencadena una
reacción en los ojos, se produce una inflamación de los músculos, que
a su vez lleva a un aumento de su tamaño.
Los ojos y tejidos que los rodean se encuentran dentro de la órbita. Esta
es una cavidad extensible rodeada por huesos, por lo cual no puede alojar
este aumento de tamaño muscular y los ojos se ven empujados hacia afuera.
Los músculos que levantan los párpados están en íntima relación con los
que mueven los ojos y también se ven afectados por la enfermedad. Esto
suele producir el efecto más frecuente de este trastorno que es la retracción
de los párpados y, en especial, el párpado superior. Ello, junto con el
avance de los ojos produce aspecto de "ojos salidos" tan característico
de este problema.
Síntomas
Puede haber sensación de "basura" en los ojos producida por la dificultad
para cerrarlos.
Hay personas que tienen visión doble, originada en la inflamación de los
músculos.
En algunos casos severos puede haber una disminución en la visión de los
colores, percibiéndoselos como más apagados o más grises. Este es un síntoma
de suma importancia ya que es posible que se vea afectada la visión en
forma definitiva y requiera un tratamiento urgente.
Diagnóstico
Habitualmente el diagnóstico se realiza clínicamente. Hay personas cuya
enfermedad ocular se presenta sin alteraciones en los análisis de hormonas
tiroideas. En general, estos análisis se modifican en el lapso de 6 meses.
En muchos casos es de utilidad la tomografía computada de las órbitas
para observar la anatomía de los músculos que rodean los ojos y su relación
con los huesos de las órbitas. También ayuda a descartar otras enfermedades
que afectan a los ojos de manera similar.
Tratamiento
No existe hoy en día ningún tratamiento capaz de solucionar este trastorno.
Afortunadamente, en un lapso de 6 a 12 meses suele detenerse en forma
espontánea.
Los tratamientos quirúrgicos están destinados a corregir las alteraciones
que persisten una vez desaparecida la enfermedad. Antes de planear una
cirugía debe esperarse un lapso mínimo de 6 meses para asegurarse la estabilidad
de la situación. La única excepción consiste en las raras instancias en
que existe compresión del nervio óptico y disminución de la visión. En
estas situaciones puede ser necesaria una descompresión orbitaria de urgencia.
El tratamiento de la visión doble se realiza mediante cirugía sobre los
músculos que movilizan los ojos. Si esta cirugía es necesaria, siempre
debe ser realizada antes que las cirugías para corregir la posición de
los párpados.
El último paso en la rehabilitación consiste en la cirugía sobre los párpados,
destinada a corregir su posición. Si solamente se observa prolapso de
grasa orbitaria, comúnmente conocido con el nombre de "bolsas", se realizará
una blefaroplastia donde específicamente se tratará este problema.
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