Consultores oftalmológicos

Afecciones

Enfermedades comúnmente atendidas.

Baja Visión

Definición

Primera Consulta por Baja Visión:


  • 1. Es posible que no sea suficiente con una sola consulta. En general, las consultas durarán hasta una hora.

  • 2. Es preferible que alguien de la familia (si posible, que viva con él) acompañe al paciente: hay cuestiones que la familia debe saber para tener en cuenta. La visión subnormal es un verdadero estado de vida, y requiere conocerlo para poder funcionar mejor.

  • 3. El médico que lo envía debe suministrar un resumen del estado actual, incluyendo el diagnóstico, la causa presumible que disminuye la visión, y una descripción breve del Fondo de Ojo.

  • 4. Concurrir a la consulta con todos los exámenes oftalmológicos que tenga: RFGs, OCTs, Campos visuales.

  • 5. No es necesario hacer otros exámenes previos. Si fueran necesarios, se explicará por qué y dónde hacerlos. (Por ejemplo, si los que el paciente tiene están muy desactualizados).




Para la familia de un paciente con baja visión, o visión subnormal:
1. Las personas que perdieron calidad de visión, tal vez en poco tiempo, padecen, además, una situación que los mortifica intensamente. Han perdido gran parte de su independencia.

2. Deberán aprender cosas por primera vez: no les resulta fácil si se trata de de adultos mayores. Encontrar la ayuda óptica o no óptica requiere consultas más largas que lo habitual, y luego practicar un poco para asegurarse será eficaz.

3. Es función de los médicos que lo atienden, y también de la familia tenerle gran compresión y paciencia, además de:



  • hacerle comprender, sin apremios, sin enojos, que en realidad ha perdido sólo parte –quizás interesante- de su independencia, pero no toda. No es una cosa, no es un robot que requiere de otros para todo, porque no es verdad.

  • Aún puede tomar decisiones personales –donde vivir, qué comer, pagar sus cuentas- a veces con dificultades, pero casi siempre por su cuenta.
  • Después de vivir sin asistencia material, siempre igual por veinte, treinta o más años, está en una nueva etapa de la vida donde será habitual que debe pedir ayuda para algunas cosas.


4. Algunas cosas dependen de cuestiones fáciles de solucionar:



  • Es imprescindible el orden en donde viva el paciente. Un no vidente puede moverse sin chocar contra nada en su casa, a oscuras, si todo guarda su lugar. Más fácil le resulta a alguien que vea, aunque sea poco. Pero ayuda que no sólo los muebles, sino otras cosas (ropa, condimentos, comida en la heladera, cubiertos…) sea más fácilmente identificable porque siempre están en el mismo lugar.

  • En algunos casos, puede ayudar que ciertos recipientes tengan formas distintas: el azúcar en frasco redondo, la sal en uno cuadrado… lo que parezca útil según las costumbres personales.

  • Si el paciente no ve bien los colores, se pueden distribuir (y hasta etiquetar con marcadores de trazo grueso) las prendas por colores, para que pueda combinar una camisa y un saco con una corbata, por ejemplo.

  • Elementos para comer: se requiere mucho contraste: jarro oscuro para leche, jarro blanco para café, individuales lisos para encontrar los cubiertos, servilleta lisa.

  • Algunas personas encuentran dificultades en cortar alimentos. Se pueden preparar en trocitos, y comer en plato hondo con cuchara.

  • Elementos peligrosos: venenos, ácidos, productos para limpieza, inflamables, pinturas: deberían estar aparte, no mezclados ni cerca de alimentos.

  • Si la persona vive sóla, puede ser bueno conversar con él al menos una vez al día –aunque sea por teléfono- contarle alguna cosa, pedirle consejo aunque no haga falta…

  • Ponerse de acuerdo con algún vecino de confianza que tenga llave por si la persona requiere algún tipo de asistencia.

  • Arreglar su celular, si lo tiene, para que tenga un discado rápido y así acceder a alguien que pueda ayudarlo.

  • Estudiar los elementos de uso hogareño que puedan ser de utilidad (ver www.ila.com, (o sea: Independent Living Aids, de USA): tienen teléfonos con números grandes, todo tipo de dispositivos que expresan resultados con voz artificial (termómetros, relojes, balanzas, lupas, luces especiales, etc), incluso GPS parlantes. Una vez encontrado el dispositivo de interés, se puede buscar el modo de adquirirlo en el país: ver a continuación.

  • También en el país se encuentran cosas, aunque no agrupadas en un solo comercio. Por otra parte, padecemos una provisión irregular de esos elementos, que a veces faltan por un tiempo. Un buen sitio para dispositivos es www.mercadolibre.com




Sistemas de ayuda para mejorar la visión a los que padecen Baja Visión:
Las ayudas que puede usar una persona con Baja Visión son múltiples, y deben estudiarse caso por caso.

En Baja Visión hay mejores y peores casos: hay grados. De esto depende el tipo de ayuda que utilizará cada persona.

Los que tienen poco daño, se beneficiarán más rápido con menos elementos y cosas más sencillas y accesibles.

Los que padecen un daño más profundo, posiblemente deban utilizar varios elementos. Unos para leer, otros para deambular, otro para mirar televisión, etc.

La generación actual de personas mayores con dificultades para ver puede tener que luchar contra su natural poca disposición hacia los equipos ópticos que desconocen o aparatos electrónicos que nunca utilizaron. Les resultan más familiares las lupas y los anteojos, pero en algunos casos, estos no resultan suficientes, y deberán utilizar equipos ópticos o electrónicos sencillos: a los mayores les resultan extraños o complejos. De allí la necesidad de consultas más prolongadas, en un ambiente tranquilo, y la posterior práctica (rehabilitación) que pueda ser necesaria.

De este modo, se pueden encontrar las maneras de satisfacer algunas necesidades de los pacientes, pero que, una vez halladas, requieren práctica. De este modo los pacientes consiguen utilizar las ayudas de un modo natural, como quien se pone los zapatos, o los lentes de leer, come con cuchillo y tenedor, o maneja un automóvil. Los mayores no recuerdan cuánto les costó comer con cubiertos: aprendieron de chicos y nunca más lo olvidaron. Cuando tienen que usar una lupa o un anteojo especial, tienen que aprender de nuevo, como si fueran chicos, aunque ya no lo son. Estos son ejemplos para que se entienda el grado de familiaridad que se puede y debe conseguir con los dispositivos de ayuda para la Baja Visión. Los pacientes que ven mal, en general, no pueden conducir un vehículo, y si pueden leer, pero lo harán lentamente. Estos dos conceptos generales ayudan a centrar las expectativas desde antes de la primera consulta.

Las ayudas para Baja Visión son Opticas y No ópticas

Ayudas ópticas

En los menos afectados, suelen bastar un anteojo de aspecto común pero con mayor graduación, lupas binoculares, monoculares, teléfonos (balanzas, termómetros, etc) con números grandes, mirar la TV de cerca, uso de marcadores de fibra anchos para anotaciones….

Los medianamente afectados, pueden requerir lupas más especiales, para uno o los dos ojos, con prismas para poder apuntar los dos ojos al mismo renglón, telescopios de diversa potencia para ver los nombres de las calles y números de las casas. Las lupas de este tipo no se encuentran en comercios de tipo librería o casas de dibujo. Se debe recurrir a ópticas especializadas.

Ayudas no ópticas

Los más afectados, que tienen menos de un décimo de agudeza visual, deben recurrir a algunos telescopios que son a la vez “microscopios”, que permiten leer algunas cosas muy cortas: un precio, el total de una cuenta a pagar, un número de teléfono (no de la guía), y requieren otras ayudas no ópticas como pantallas de TV portátiles, lectores y conversores de caracteres en la computadora (pueden escuchar los correos electrónicos u otros textos, y contestarlos).

A medida que aumenta la dificultad, más necesario se hace el entrenamiento (la rehabilitación).

Cuanto mejor se cumple la rehabilitación, más facilmente se logra un desempeño útil visual y de vida.


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